¿QUE SI QUIERO O QUE SI TENGO?

tumblr_n91vszgvYu1qzizldo1_1280FRANCIA, 1917.

Trinchera americana.

Justo después de la merienda.

ROB: ¿Tienes un chicle, Rab?

RAB: ¿Qué si quiero o que si tengo?

ROB: Que si tienes.

RAB: No tengo. Pero quiero, Rob.

ROB: Ya, pues yo no tengo.

RAB: Supongo, sino no me hubieras pedido.

ROB: Bueno da igual, lo pedimos a los de la trinchera de al lado.

RAB: Pero si ahí está el comandante Altair.

ROB: Con más razón. Los comandantes tienen dos cosas, una pensión vitalicia y chicles.

RAB: De acuerdo pues. (grita) ¡Los de la trinchera de al lado! ¿Tenéis un chicle?

ALTAIR: ¿Qué es lo que gritan esos soldados, Elteir?

ELTEIR: Si tenemos chicles. O si queremos. No estoy seguro.

ALTAIR: Pregúnteles entonces, Elteir. La comunicación es clave en una guerra.

ELTEIR: (grita) ¿Qué si queremos o si tenemos?

ROB: ¿Qué dicen?

RAB: Que a ver si queremos o si tenemos.

ROB: Tener no tenemos, desde luego.

RAB: Pero queremos, ¿no?

ROB: Queremos, queremos.

RAB: (grita) ¡Los de la trinchera de al lado! ¡No tenemos, pero queremos!

ALTAIR: No he oído bien. ¿Quieren o tienen?

ELTEIR: Creo que quieren, comandante Altair.

ALTAIR: Comuníqueles que no tenemos, Elteir.

ELTEIR: (grita) No tenemos, soldados.

RAB: (grita) ¡De acuerdo! ¿Y quieren ustedes?

ELTEIR: Preguntan a ver si queremos, señor.

ALTAIR: ¡Pardiez, Elteir! ¡Por supuesto que queremos! Tanto por gula como por cortesía.

ELTEIR: Entendido, señor. (grita) ¡Soldado! ¡Queremos!

ROB: ¿Qué dicen, Rab?

RAB: No lo he entendido bien, Rob. Pero creo que tienen.

ROB: Pero si antes han dicho que no.

RAB: Igual les hemos entendido mal.

ROB: ¿Y por qué antes y no ahora?

RAB: Ahora estaba mucho más atento. Seguro.

ROB: ¡Pues pide que nos manden!

RAB: De acuerdo. (grita) ¡Los de la trinchera de al lado! ¡Mándennos unos chicles!

ELTEIR: Señor, creo que ha debido haber un malentendido.

ALTAIR: ¿Con los chicles?

ELTEIR: Eso parece.

ALTAIR: ¡Esto es intolerable! Debemos solucionar esta situación, Elteir. Si tenemos malentendidos a cuenta de los chicles, imagínese como puede acabar un bombardeo. Comunique a esos soldados que no tenemos chicles, pero los queremos.

ELTEIR: (grita) ¡Oigan! Nos encontramos en la misma situación que ustedes. ¿Han oído? ¡Exactamente la misma situación! No tenemos chicles, pero los queremos.

RAB: (grita) ¡Pues habrá que buscar a ver quién tiene!

ALTAIR: ¿Qué dicen, Elteir?

ELTEIR: Que habrá que buscar a ver quién quiere. O quién tiene, no se.

ALTAIR: Bien, haremos lo siguiente. Enviaré al soldado más joven de la trinchera a por chicles.

ELTEIR: Pero señor…

ALTAIR: No hay discusión, Elteir. Envíe al soldado más joven a por chicles.

ELTEIR: Pero señor, ahí fuera no dejan de explotar bombas y silbar balas…

ALTAIR: ¡Los chicles simbolizan la libertad, Elteir! Debemos luchar contra aquellos que ponen barreras a nuestras ansias de masticar libremente.

ELTEIR: Pero señor… el más joven de la trinchera soy yo.

ALTAIR: ¡Pues vaya usted, señor Elteir! ¿Qué vale más, un hombre o la libertad de un pueblo?

ELTEIR: Bueno, supongo que objetivamente…

ALTAIR: ¡Señor Altair! ¡Ni se le ocurra ser objetivo! ¡Somos americanos!

ELTEIR: De acuerdo, señor. ¿Los quiere de menta o de fresa?

ALTAIR: ¡Los quiero con sabor a libertad!

ELTEIR: Menta entonces.

ALTAIR: Pregunte en la trinchera de al lado si alguno quiere acompañarle y cubrirle ante el fuego enemigo.

ELTEIR: (grita) ¡Los de la trinchera de al lado! ¿Alguno quiere acompañarme a buscar chicles?

ROB: ¿Qué dicen ahora, Rab? ¿Por fin hay chicles?

RAB: Dicen que alguien tiene que acompañarle a buscar chicles.

ROB: ¿Qué tiene o que quiere?

RAB: Creo que tiene. Estoy casi seguro.

ROB: Vaya. Pues no se, a ver. Tendremos que jugárnoslo a suertes.

RAB: ¿Con las bombas y todo?

ROB: Es nuestro deber. Somos americanos.

RAB: De acuerdo. ¿Cómo lo hacemos?

ROB: Pues a ver. Podemos hacerlo por orden alfabético. Y si la primera letra de los nombres coincide, lo hacemos con la segunda.

RAB: Nuestros nombres empiezan los dos con erre.

ROB: Pues la segunda letra, entonces.

RAB: Eres un hijo de puta, Rob.

ROB: Que sean de fresa, amigo.

RAB: (grita) ¡Los de la otra trinchera! ¡Yo les acompaño a por chicles!

ELTEIR: Señor, uno de ellos se ofrece voluntario.

ALTAIR: Qué valeroso. Déjele coger también unas gominolas.

ELTEIR: (grita) ¡Vamos allá!

Rab y Elteir salen a fuego enemigo. El fuego enemigo les da una bienvenida muy caliente. Una bomba, en concreto. Mueren en el acto.

ROB: Mierda, a tomar por culo los chicles. Me fumaré un cigarro.

Rob saca su cartera. No le quedan cigarros.

ROB: ¡Mierda! (grita) ¡El de la trinchera de al lado! ¿Tiene tabaco?

ALTAIR: (grita) ¿Qué si quiero o que si tengo?

ROB: Da igual.

Rob, ante la falta de chicles y cigarrillos, dedicó su tiempo a construir monumentos con casquillos de bala. En 1920 ganó el Trofeo Mundial de Constructores de Edificios con Casquillos de Bala por su reproducción de la casa de su abuela. El trofeo había sido creado por él mismo, de hecho, invirtió todo su dinero en una monumental gala a la que no acudió nadie. Murió de hambre semanas más tarde en la mayor de las miserias. Cuando alguien le preguntaba si quería algo para comer, solo sabía contestar una cosa.

¿Qué si quiero o que si tengo?

El comandante Altair murió de sobredosis de heroína a la edad de 104 años. Los locos años ochenta, ya saben.

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1 comentario
  1. conchi dijo:

    Me encanta, a los 104 de sobredosis. Q colgao!!!!

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