SUCEDIÓ EN ASTE NAGUSI

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Las seis de la mañana. La hora en la que el barrillo kalimotxero del suelo de las txosnas deja de empaparte los pies para empezar a secarse y dejártelos pegados al suelo. Para mi es la hora mágica. Me llamo Alonso Iturriaga y acabo de entrar en horario de ligar.

Me acerco a la barra de Kaskagorri. Todo huele a vómito. Sé que éste es el lugar indicado para ligar porque una mujer capaz de soportar este olor será también capaz de soportar el mío. Mi compromiso con la higiene durante Aste Nagusi queda en un segundo plano en relación con mi compromiso con la fiesta. Mi camiseta tiene más lamparones que el puto Palacio de Versalles.

¿Pero yo que coño se, si no tengo ni puta idea de como es Versalles? Lo que se es como son las txosnas, y como moverme por ellas. A mi alrededor cientos de personas intentan mover sus caderas al ritmo de música latina. Yo intento esquivarlas, pero como he dicho, son las seis de la mañana, y si ya me cuesta coordinar mis movimientos, más me cuesta esquivar a toda esta turba danzante.

Para llegar antes a la barra me llevo las manos a la boca y empiezo a hacer ruidos de vómito. Siempre funciona. Cuando alguien va a vomitar se forma un pasillo de forma automática que le lleva allá donde quiera ir. Nadie quiere ser vomitado. Llego a la barra en cuestión de segundos.

Entonces la veo a ella. Lleva falda de arrantzale, y eso solo puede ser señal de dos cosas. En cuanto descarto que sea un gordo borracho, la primera opción, me imagino que seguramente sea una chica con respeto por las tradiciones, lo cual complica cualquier intento de ligar. De todas maneras, me veo con fuerzas para intentarlo. Y si me flaquean las fuerzas, seguro que en la barra tienen patxaran.

– Me gusta tu falda. ¿Dónde la has comprado?

– En Carrefour.

El primer contacto parece exitoso. Al fin y al cabo, tan tradicional no será si ha comprado su falda en Carrefour. Empiezo a temer que mis sentidos me hayan fallado y me encuentre, efectivamente, ante un gordo borracho. Trato de descartarlo. Le doy un pequeño empujón y parte de su cerveza se derrama en su brazo. Se limpia con un kleenex. El hecho de que no haya absorbido con la boca la bebida me ayuda a descartar que sea un gordo borracho.

– Anda con cuidado, joder, que me has tirado el trago.

Genial. Ha llegado mi momento.

– Te invito a uno, si quieres.

– No, gracias. Aún me queda.

Mi siguiente movimiento es arriesgado, pero tiene que funcionar. Le arrebato el vaso de entre las manos y tiro el contenido al suelo. Me pregunta que hago. Mojo mis pies en la cerveza y empiezo a bailar disco haciéndolos resbalar en el suelo. Me mete una bofetada que me hace ver las estrellas.

– Págame una cerveza, puto gordo borracho.

Vaya. Ahora soy consciente de que llevo una falda de arrantzale. No creo que esté tan gordo, pero estoy realmente borracho, así que supongo que si hacemos la media la chica tiene bastante razón. Gordo borracho o no, he conseguido la primera parte del plan.

Estamos en la barra, un patxaran para mi, una cerveza para la chica. Yo tengo que pagar además un vaso, cosa que llevo haciendo durante toda la Aste Nagusi porque soy incapaz de conservarlos para volver a rellenarlos. Llegan nuestras bebidas y me bebo la cerveza de un trago. La miro con una sonrisa, noto la espuma en mi bigotillo de cuatro días. Me mira con furia. No parece que le caiga demasiado bien.

Me dice que la cerveza era para ella, y que no le gusta el patxaran. No pasa nada, le digo. Me bebo el patxaran y pido otros dos tragos. Intento explicarle que aguanto muy bien el alcohol, pero mi lengua se traba y parece que hablo en hebreo. Para nada quiero que piense que soy judío, así que hago un chiste sobre los niños en el holocausto. Me mira horrorizada. Tengo que cambiar de táctica.

Le digo que aún no nos hemos presentado, que me llamo Alonso, que a ver como se llama ella y me acerco para darle los dos besos de rigor. Se aparta asqueada y me dice que no piensa besar a nadie con la cara llena de purpurina. Me quito las gafas de corazones que he conseguido que un vendedor ambulante me regalase después de media hora contándole mi opinión sobre la situación político-social en el África Subsahariana. Miro mi reflejo y veo que, efectivamente, tengo tantos pegotes de purpurina en la cara que parece que tenga una lepra muy brillante. He debido estar en Pinpilinpauxa, aunque no lo recuerdo. Le cojo la cerveza de la mano y me la tiro por la cara para después frotármela intentando rascar las ronchas de purpurina. Le hace gracia, así que también me tiro mi patxaran. La cara se me queda tan pegajosa que apenas puedo parpadear. Pero ella se está riendo. Vamos por buen camino.

Cuando voy a pedir la tercera ronda veo que un tío se acerca a la barra tapándose la boca con la mano, como si fuera a vomitar. Estoy seguro de que se me quiere colar. Esa técnica la inventé yo, y no pienso dejarme engañar por ella. Le corto el paso. Me vomita en los pies.

La chica ya no puede parar de reir. Meto los pies es un charco de barro indescriptible intentando quitarme al menos los tropezones. Ella me ofrece un kleenex. Al final va a resultar que es mi angel de la guarda.

– Que seas mi ángel de la guarda no va a hacer que quiera liarme menos contigo.

– ¿Perdón?

Vuelve a estar seria. Demasiado rápido, me digo. Empiezo a hablarle del destino, del big bang y de la existencia de agua en una luna de Júpiter. Ella me mira, en silencio, mientras bebe su cerveza con rapidez, temerosa de que vuelva a tirarla con cualquier excusa absurda. Le digo que tiene unos ojos preciosos mientras le miro fijamente a las tetas. Ella me dice que deje de mirarle las tetas mientras me mira fijamente a los ojos. Le hablo de magnetismo, de los polos norte y sur y de la influencia de los agujeros de gusano en los viajes espacio-temporales.

– Eres un tipo interesante. Para ser las siete de la mañana, quiero decir.

– Y tú eres muy guapa. Para ser del planeta tierra, quiero decir.

No tengo ni idea de que quiere decir eso. Ella tampoco, pero vuelve a reirse. Esto tiene buena pinta.

Tengo que acelerar, porque algo me dice que voy a terminar tocándole el culo. No es que quiera hacerlo, pero el patxaran parece convencido, y me está convenciendo a mi. Mi mano está ya en su cadera, y no parece importarle. Vuelve a sonar música latina. A mi lado una chica con camiseta de comparsa feminista baila al ritmo de una canción que, en mi opinión, es bastante ofensiva con las mujeres. Mi mano está bajando por la cintura de la chica. Sigue sin parecer importarle. Los camareros están subidos encima de la barra. Ya es de día.

Le toco el culo. Vuelve a darme un tortazo, y vuelvo a ver las estrellas. Descubro que no son estrellas, sino la purpurina que salta de mis mejillas y se me mete en los ojos. Se lo cuento. Se vuelve a reir. Me ofrece un kleenex. Le ofrezco otra cerveza y me pido otro patxaran.

Sus amigas se acercan. Le dicen que se van a Bilbi. Me dice que a ver si quiero ir con ellas. Le pregunto si vamos a follar. Me da otro tortazo y me tira la cerveza por la cara. Me ofrece otro kleenex.

– Primero quítate toda esa puta purpurina. Luego ya veremos si nos quitamos las faldas de arrantzale.

Segunda Parte: https://lahistoriameconfunde.wordpress.com/2014/09/22/aires-de-fiesta-en-el-antzoki/

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19 comentarios
  1. conchi dijo:

    Muy muy bo, non parar de reir.

    • as dijo:

      ¿No ves que está escrito en castellano?. Estos catalanes…

      • Nerea dijo:

        Eso no es catalán, ignorante

  2. as dijo:

    ¡Mentira!. En el pais vasco no se folla

    • Si no follaron… la acompañó a casa para decirle que muy majo y como amigos.
      Eso o bien del ciego que llevaba le dejó abrazado a una farola. xD

  3. . dijo:

    A la mierda, didn’t read lol demasiadas “tx” aberzales

  4. Catalana dijo:

    As, no se en que idioma a escrito pero no es catalán.

  5. tunder dijo:

    Pero al final era un gordo borracho o no? porque con las vascas nunca se sabe

  6. Rita dijo:

    As, es gallego.
    Pero igualmente tienes razón… si el post es en castellano… no entiendo como contesta en gallego.

    • Porque es la madre del autor y puede contestar en lo que quiera. Como si contesta en esperanto.

    • unconexo dijo:

      “moi moi bo, non paro de rir”
      Ahora si en gallego 😉

  7. TxoSnero dijo:

    La forma correcta de escribir txosna es con S. Espero que lo corrija. Gracias.

  8. lnDiO dijo:

    Muy bueno!! (Es ficcion claro, en el pais vasco N* S* F****)

  9. Culo dijo:

    Zorionak por tan exquisitas técnicas pillatorias …… En Euskadi, estamos acostumbradas a técnicas menos elaboradas tipo “Yo querer untar txurro en tu txirla” que nos resecan toa la zona cero. Well done!

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