SOBRE DONUTS Y FOTOGRAFÍA POSTMORTEM

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Alfred Velado llevaba toda la mañana fotografiando cadáveres. Era su oficio, y para él era algo de lo mñas placentero. Si algo le gustaba más que los donuts glaseados eso fotografiar cadáveres. Pero aquel iba a ser un día complicado. Y no sólo porque no encontraba su donuts glaseado.

AYUDANTE: ¡Señor Velado! El siguiente cliente está ya preparado.

ALFRED: ¿Dónde está mi donuts glaseado?

AYUDANTE: Señor Velado, creo que hay un problema. Debería usted ver esto.

ALFRED: ¿Ha encontrado mi donuts?

AYUDANTE: No, señor. Es su siguiente cliente.

ALFRED: ¿Qué pasa con él?

AYUDANTE: Está vivo.

ALFRED: ¿Cómo que está vivo? Por Dios, que locura. A ver. ¿Alguien ha visto mi puto donuts?

CLIENTE: ¿Señor Velado? Un placer conocerle. Soy Wolfgang Von Vivo.

ALFRED: Encantado, soy Alfred Velado. Usted debe ser el nuevo becario.

AYUDANTE: Se equivoca, señor. Es el próximo cliente.

ALFRED: ¿Cómo que el próximo cliente? ¿Y qué hace vivo aún?

AYUDANTE: Ya se lo he dicho, maestro.

ALFRED: ¿Se puede saber a qué viene esto?

CLIENTE: Verá, señor. Han llegado a mis oídos noticias sobre su gran capacidad para fotografiar cadáveres. El caso es que me gustaría ponerme en sus manos.

ALFRED: Pues va a tener que morirse, amigo.

CLIENTE: El caso es que soy un hombre bastante vanidoso. Quiero tener mi propia fotografía mortuoria, sí, pero no me fío. Necesito verla con mis propios ojos.

ALFRED: ¿A qué viene eso? ¿Desconfía de mi técnica?

CLIENTE: No, señor, ni mucho menos. Simplemente quiero asegurarme de que salgo bien en la foto.

AYUDANTE: Y eso sería imposible si ya estuviese muerto, señor.

ALFRED: Es usted realmente vanidoso, señor.

CLIENTE: Eso ya se lo he dicho.

ALFRED: Vaya, vaya. Ya sabe lo que dicen. La vanidad mató al gato.

AYUDANTE: Siento interrumpirle, señor, pero creo que fue la curiosidad.

ALFRED: ¡Cállese, y busque mi donuts! No se como vamos a hacer esto. Jamás he fotografiado a un vivo. Los vivos me dan repelús.

CLIENTE: Me pongo a su merced.

ALFRED: A ver, para empezar, siéntese en esa silla.

CLIENTE: Me da cosa. ¿Se han sentado muchos muertos ahí?

ALFRED: Desde luego. ¿Y sabe una cosa? Ninguno se ha quejado jamás. Siga su ejemplo, señor. Los muertos nunca se equivocan.

AYUDANTE: Lo siento, señor, pero creo que sí que lo hacen. Por lo menos, seguro que se equivocaron estando vivos.

ALFRED: Si las siguientes palabras que salgan de tu boca no son: “Aquí está su donuts” puedes darte por despedido.

CLIENTE: ¿Ésta silla?

ALFRED: Esa, si señor. Veamos…muevase un poco a la derecha…eso es…ahora un poco a la izquierda…muevase al centro.

CLIENTE: ¿El centro está a mi derecha o a mi izquierda?

ALFRED: ¡Malditos vivos! Quédese ahí, moveré la cámara. Tendremos que maquillarle. Solemos maquillar a los muertos para que parezcan vivos, supongo que con usted tendremos que hacer el camino contrario.

CLIENTE: Estoy a su merced.

AYUDANTE: ¡Aquí está su donuts!

ALFRED: ¡Perfecto! ¿Dónde?

AYUDANTE: Supongo que una vez dicho eso puedo decir lo que quiera sin que me despida, ¿no?

ALFRED: ¿Pero tú eres idiota o qué?

CLIENTE: Señor Velado, no hace falta ser psiquiatra para darle un diagnóstico. Pero vaya, da la casualidad de que soy psiquiatra, así que puedo decirle…

ALFRED: ¡Usted limítese a hacerse el muerto! Le maquillaré. Un poquito de talco por aquí…voy a hacerle las bolsas de los ojos si no le importa… así…bien, lo tenemos. Voy a mirar por el visor, a ver.

AYUDANTE: ¡Aquí está su donuts!

ALFRED: ¡Deja de molestarme!

AYUDANTE: ¿Ya no lo quiere? Pues lo tiraré a…

ALFRED: ¡Déjalo en la mesa! Ahora estoy ocupado, joder. A ver, aún se le notan las venillas en la cara, pero creo que se lo que tenemos que hacer.

AYUDANTE: Usted me dirá.

ALFRED: Vaciarle el cuerpo de sangre.

CLIENTE: ¿Está loco? ¡Me matará!

ALFRED: ¿Quiere su foto o no la quiere?

CLIENTE: Tanto como usted su donuts.

ALFRED: Vacíale el cuerpo.

AYUDANTE: Hecho, señor.

ALFRED: ¿Qué tal se siente?

CLIENTE: Eeeeebil…creeeeeo…morirrrrrr.

ALFRED: ¿Qué dice?

AYUDANTE: Creo que dice que ahora sí parece muerto.

ALFRED: Y que lo diga. Bien, ahora necesito que esté quieto durante media hora. Es lo que tarda en tomarse la foto. ¿Conforme con eso?

CLIENTE: Aaaaayuda…

ALFRED: Ayúdale a quedarse quieto.

AYUDANTE: ¿Qué hago?

ALFRED: Pues como si estuviese muerto. Clávale el tubo ese de metal en la cabeza para que no se le mueva.

AYUDANTE: ¡Pero está vivo!

ALFRED: ¡Pues yo que se! Clávaselo un poquito solo.

AYUDANTE: Hecho.

ALFRED: ¿Qué tal, Von Vivo?

CLIENTE: Aaaaaal.

ALFRED: ¿Qué?

AYUDANTE: Dice que genial. Creo.

ALFRED: ¡Maravilloso! Vaya, por el visor aún se le ve un poco vivo. Necesitamos la cara más blanca.

AYUDANTE: Señor, no queda talco.

ALFRED: ¡Pero qué me dices! Bueno, ya lo tengo. Restriégale el donuts por la cara.

AYUDANTE: ¡Pero es su donuts!

ALFRED: Esto es trabajo. Con trabajo se compran donuts. Es el ciclo del donuts, aprendiz.

AYUDANTE: De acuerdo.

CLIENTE: Aaaaaa.

AYUDANTE: ¿Qué?

CLIENTE: Aaaaaaleeergia.

AYUDANTE: ¿Alergia?

CLIENTE: Aaaaaaleeeeergiaaa. Azúuuuuuuucaaaar.

AYUDANTE: No entiendo lo que dice. Estese quieto, por favor, si se le mueve un poco el metal que tiene clavado en la nuca podría morirse.

CLIENTE: Aaaaaleeeeergiiaaaaaa.

ALFRED: ¡Claro que sí, alegría! Restriégale ese donuts y saquemos la foto.

 

30 minutos más tarde.

 

AYUDANTE: Señor Von Vivo, ya puede levantarse. Hemos terminado.

ALFRED: ¿No ha oído? ¡Tenemos más clientes! Vale que están muertos y no se quejan, pero uno quiere mantener el nivel de profesionalidad.

AYUDANTE: Señor, creo que está muerto.

ALFRED: Bueno, aquí vienen muchos muertos.

AYUDANTE: Pero este llegó vivo.

ALFRED: Y yo antes tenía un donuts glaseado, y no me ves quejarme.

AYUDANTE: No creo que sea lo mismo, señor.

ALFRED: Ya te digo yo que no. ¿Sabes por qué?

AYUDANTE: ¿Por qué?

ALFRED: Porque ahora vas a sacarle el dinero de los bolsillos y vas a ir a comprarme un donuts. ¿Ves como todo tiene solución?

AYUDANTE: Señor, lo de este hombre ya no la tiene.

ALFRED: Bueno, el quería una foto post mortem y le hemos matado, yo ya le avisé de que la vanidad mató al gato.

AYUDANTE: Señor, le repito que fue la curiosidad.

ALFRED: ¿Vas a ir a por mi donuts o quieres que te saque un foto?

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