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ENSAYO

forrest 3

Siempre que surge una conversación sobre Forrest Gump hay alguien que grita, deformando su voz como si tuviese un moco gigante que llegara desde la nariz hasta la garganta: “¡Jenny!”. Automáticamente después, siempre hay alguien que declara: “Jenny era una zorra”. Automáticamente después, yo siempre me pregunto: “¿Y tú quién coño eres para juzgar a Jenny Gump?”.

Jenny Gump (Curran era su apellido de soltera) nació en Greenbow, Alabama, en la misma época que Forrest Gump. Víctima como él de aquella época, su infancia fue bastante difícil. Pero no lo digo yo, lo dicen Zemeckis, director de la película, y Winston Groom, autor del libro en el que se basa. La cruz de Jenny es que su historia, al igual que todas las que ocurren en la película, la narra Forrest, y el pobre Forrest se muestra incapaz de comprender lo que le sucede a su amiga.

Vayamos por pasos.

En la escena que conocemos a Jenny, Forrest ha subido al autobús del colegio y ningún niño le deja sentarse a su lado. Una guapa niña rubia le hace un hueco. Se llama Jenny, y es la única que se muestra dispuesta a ser la amiga de Forrest. En la frase anterior, la palabra clave es amiga.

La siguiente escena importante de Jenny (Curran por aquel entonces), unos matones en bicicleta tiran piedras a Forrest y este tiene que huir corriendo, pese a que lleva unos aparatos ortopédicos para corregir sus piernas. Jenny, aunque a ti te parezca mentira, en esa escena puede elegir dos cosas. La habitual sería ponerse del lado de los matones, de los guays del colegio, para así formar parte de su grupo y quitarse el sambenito de amiga del rarito. Y digo habitual porque muchos hubiésemos obrado de esa manera. Sin embargo, lo normal es que ayude a su amigo. Y lo hace. Le anima a correr por primera vez, y todos sabemos lo importante que acabará siendo correr para Forrest.

En la siguiente escena llega la bomba. Forrest nos cuenta, siempre a la manera en que Forrest cuenta las cosas, que Jenny sufre abusos sexuales por parte del señor Curran, su padre. Esto le afecta de tal manera (como no iba a hacerlo) que huye por un campo de maiz hasta arrodillarse pidiéndole a Dios que le de unas alas para escapar de él. Su padre es encarcelado y pasa a vivir con su abuela. En las noches de tormenta, Jenny huye de su casa para ir a meterse en la cama de Forrest. Su infancia ha sido destrozada, su manera de relacionarse con otros hombres también. Que Forrest no te lo narre no quiere decir que no sea así.

Pero por si acaso las circunstancias infantiles de Jenny Curran no te convencen de que no eres nadie para juzgar sus actos, sigamos hablando.

En al siguiente escena, son ya adolescentes. Los matones vuelven a por Forrest. Esta escena, aparte de introducirnos a la parte de la película en la que Forrest se hace jugador de fútbol americano, sirve para otra cosa. Y es tan simple como que, en la adolescencia, la etapa más rebelde de nuestra vida, aquella en la que somos más egoístas, Jenny sigue conservando a Forrest como amigo. No debemos olvidar que Forrest Gump tiene retraso mental, aunque no sea tonto (“Tonto es el que hace tonterías”) Para que quede claro, con esto no quiero decir que Jenny no debiera conservar su amistad con él. De hecho, es lo normal. Pero, siendo sincero contigo mismo ¿es lo habitual?

En este momento de la película las cosas se ponen difíciles para Jenny Curran. Quiere a Forrest, pero también quiere vivir su vida como a ella le da la gana. Esto es incompatible, como demuestra la escena en la que Jenny está follando en un coche y Forrest llega y saca al tipo a hostias de allí. Aquí conocemos algo más sobre Jenny Curran: su relación con el sexo. Jenny ya sabe que no va a ver a Forrest en mucho tiempo, se quiere despedir y está confundida por su actitud. Ella piensa que lo que Forrest quiere de ella es sexo. Nada más lejos de la realidad, él lo que quiere es amor, pero ella no es capaz de entender que los hombres quieran de ella algo más que eso. ¿Será por su circunstancia anterior? Su despedida de Forrest, para espanto de su compañera de habitación, es puramente sexual. Y no será la última.

Cuando Forrest vuelve de Vietnam como veterano Jenny Curran es una hippie que está en contra de la guerra. Sus amigos hippies también lo están. Y su novio Pantera Negra (aunque es blanco), también. Pero eso no le impide, cuando ve a Forrest, gritar su nombre y abrazarle. Forrest y ella pasean y charlan. Más tarde, Forrest ve como su novio la golpea y se lanza a por él. Más tarde le grita “¡Tú deberías estar en Greenbow, Alabama!”. Pero Jenny Curran no quiere estar en Greenbow Alabama. Todos sabemos en ese momento que su decisión es equivocada. Pero ella no está de acuerdo. Y la decisión es solo suya.

Forrest pesca gambas y se hace multimillonario. Jenny consume heroína y tontea con el suicidio. No es que Jenny no quiera estar cerca de la vida de Forrest. Es que no quiere que Forrest esté cerca de la suya. Pero llega un momento en el que no puede más, y vuelve, como en aquellas noches de tormenta, a refugiarse de su vida en casa de Forrest. El que dice “Jenny es una zorra” piensa que está provocándole sexualmente. Lo que está haciendo realmente es apoyarse en él, porque en ese punto sin retorno de su vida, Forrest es la única unión que le queda con un mundo que no está sucio y corrompido por las drogas.

Por si alguien no ha entendido lo que lo vivido en su infancia a afectado al resto de su vida, Zemeckis nos muestra una escena en la que Jenny tira piedras e incluso sus zapatos a la casa donde pasó su niñez, que no fue habitual, ni tampoco normal.

Son felices juntos en aquella casa. Pero entonces Forrest, confundido por esa felicidad, le pide matrimonio. Se miran. No hace falta hablar. Jenny sabe que no puede seguir en esa casa, porque Forrest es incapaz de verla solamente como una amiga. Está enamorado de ella, pero ella no se puede enamorar de él. En ese mismo momento decide marcharse de allí. Pero no sin despedirse. Y la despedida vuelve a ser, una vez más, puramente sexual, la manera que su padre le enseñó desde la más tierna infancia para relacionarse.

Forrest corre, ella se hace camarera. El tiempo con Forrest le ha servido para aclarar sus ideas. Cuando le ve por la televisión, vuelve a comunicarse con él, y Forrest vuelve a acudir a su llamada. Le presenta a su hijo en una escena que demuestra lo difícil que hubiera sido una vida en común entre alguien tan avispado como ella y una persona como Forrest Gump:

– Se llama Forrest.

– Se llama como yo.

– Se llama como su padre.

– ¿Su padre también se llama como yo?

– Forrest, tu eres su padre.

Y se casan. Y Jenny muere. Muere como Jenny Gump, y no como Jenny Curran.

Forrest es un personaje fuerte que no tiene ningún problema para enfrentarse a los problemas de su vida. Jenny no es un personaje fuerte. Jenny está profundamente afectada por su pasado. El hecho de que veamos la historia desde el punto de vista de Forrest Gump es lo que nos hace pensar que Jenny se está comportando mal. Pero Jenny no está enamorada de él. Forrest es capaz de entender perfectamente que el hecho de no corresponder al amor de alguien no te convierte en una mala persona. Alguien deberían explicárselo al tío que dice que “Jenny es una zorra”.

Jenny es un personaje secundario, pero no por eso deja de tener sus propias motivaciones. Por eso Jenny es un personaje incluso más interesante que el propio Forrest Gump. El día que entiendas a Jenny Gump, al teniente Dan, a la madre de Forrest, entenderás la película.

Y seguro que entonces dejas de pensar que “Jenny es una zorra”.

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